domingo, junio 04, 2006

Santiago, ciudad capital.

En razón de los numerosos comentarios para el post de Concepción, no me resistí a publicar la contraparte. Aquí está la oposición a Concepción.

La antropóloga Francisca Márquez muestra con fascinación unos dibujos hechos por los santiaguinos que participaron en su estudio "Identidades urbanas en Santiago de Chile". El apego al paisaje no es antojadiza: responde a la fuerte inmigración del campo hacia la capital ocurrida en los 50 y 60, cuando vivir en Santiago representaba la posibilidad de cambiar la vida.
"Siendo tan urbana como es", explica Francisca Márquez, "Santiago tiene una nostalgia del pasado rural, de ahí la alta valoración del jardín. Aquí no existe la identidad sino una diversidad de estas. Santiago es cosmopolita y diversa, pero tambiém segregada".
Esa segregación "a gran escala", como definen los estudios antropológicos, habla de grandes sectores de pobreza en el poniente y sur de la ciudad, mientras que la población con ingresos más altos se ha instalado en el área oriente, a diferencia de lo que ocurría en el siglo XVIII, cuando vivía en el centro.
Carlos Franz ya había escrito al respecto en su libro La muralla enterrada. Allí, usa la metáforade los tajamares del Mapocho -que emergieron de la profundidad en 1975- para describir los rasgos capitalinos: dice que esa muralla esconde en el olvido las enormidades de la historia, las barreras que preferimos tapar, los muros erguidos contra la naturaleza, y la "fatal tendencia al imbunche", como el escritor llama a los enredos. "Si Santiago es la cifra de Chile, de lo que le hemos hecho a Chile, Santiago es cifra de nosotros mismos. Si los escritores no han amado a Santiago, es porque nosotros no nos amamos", escribe Franz.
Lamentablemente, la muralla imaginaria a la que alude el escritor es concreta y habla de los brutales contrastes que se dan en Santiago y que, irremediablemente, marcan la identidad de sus habitantes. Porque mientras en Las Condes el índice de pobreza es del 0,3 por ciento, en La Pintana se eleva al 31,1 por ciento. Los temporales de 1997 y la crisis asiática resintieron a las clases medias de comunas como La Florida y Maipú. En su informe, la antropóloga Francisca Márquez habla de la incipiente segregación que en los 90 hizo surgir "modernos y enrejados condominios en comunas tradicionalmente populares", como Huechuraba. "Santiago se transformó en una ciudad de rejas y citófonos, con temor absoluto a los otros, sin que sepan bien quiénes son esos otros", afirma.
Pese a esto, Santiago es la gran ciudad del país, que concentra tanto las actividades económicas, culturales y sociales, como la inversión. Las sedes de los bancos extranjeros, las consultorías, las actividades industriales y las sedes de las principales universidades están en la capital.
Lo que hay detrás de la construcción de condominios no es sólo una búsqueda por mejorar el estatus social. Hay, también, una necesidad de refugio en la comunidad purificada que le teme al tráfago de la urbe y a la delincuencia. En otro rincón capitalino, los sanmiguelinos se refugian en la nostalgia y les gusta pensar en los tiempos en que se hacían llamar la República Independiente, con familias poderosas y aglutinantes, como los Palestro.
Algo distinto sucede con quienes están repoblando el centro histórico. "Se trata de jóvenes cosmopolitas", describe Márquez, "de clase más bien alta, que valoran el carácter urbano de la ciudad y no añoran lo bucólico ni esperan protegerse". Gente que podría, tal vez, derribar la muralla imaginaria que divide Santiago.
Los contrastes
Una muestra de los contrastes de Santiago: en Vitacura y Las Condes, el 60 por ciento de sus habitantes se desplaza entre tres comunas de la zona oriente para ir a trabajar (Vitacura, Las Condes y Providencia). En Cerro Navia, en cambio, apenas el 20 por ciento de sus residentes trabaja en la comuna.
Los cambios
El gran cambio migratorio que arrojó el último Censo es que la Región Metropolitana dejó de ser la que recibe más personas. Actualmente, expulsa más ciudadanos de los que recibe. En el Censo de 2002, un 27 por ciento de santiaguinos declaró haber emigrado.
Revista El Sábado, 17 de septiembre de 2005.

8 comentarios:

zerourbano dijo...

Hace 7 años que vivo en el centro de Santiago. Aquí aprendí a querer lo que antes era sólo paisaje extra, como la escenografía en una obra. Palabra que se quiere y se extraña.
Tomarse un café en el Emporio en Lastarria; reíse de los dúos cómicos de la plaza de armas; comerse un completo en el Dominó si andas con plata o en su defecto en el portal fernández concha.
Pese a lo negativo
y a lo agresiva que puede ser en un principio (como todas las capitales del mundo)

Es la parte que reúne lo bueno y malo de Chile.

Y sí

Santiago es Chile.


eso

Akemi dijo...

Wow, has hecho hartos post desde mi ultimo comentario...
Yo he vivido en Santiago toda mi vida y sinceramente espero recibirme luego para emigrar de aqui, y aunque se que extrañare mi "paisaje de cemento y mi cielo de smog" me quiero ir porque el ritmo de vida me esta matando y la sobrepoblacion me asfixia, me sono raro que la gente haya emigrado mas ya que encuentro que le metro, las micros y el centro de santiago estan colapsados de gente, siempre me pregunto ¡de donde sale tanta gente!!!
uf, eso saludos!

hvirtual dijo...

Buenos datos sobre Santiago, ha pesar de no haber vivido allí, me llama profundamente la atención, solo he pasado varias veces y me he quedado por días, pero nada extenso, tendré que vivir algún tiempo en Santiago para ver que onda...
Para cantar como UPA, "yo se lo que es vivir en santiago....la la la..."
Mientras tanto otra ciudad está en mi mente...

haroldo salas dijo...

Los censos no son del todo confiables. Todavia no logro divisar al 27% de emigrados de Santiago ¿a donde se fueron? Yo los veo donde mismo
Saludos cordiales !

anais_21 dijo...

Mmmm...bueno, igual es cierta esa percepción de que donde están los que no están, si están donde están todos los días que están.

Pero bueno, la cuestión es que es una selva de cemento que alberga 6000000 de personas o algo así?...y que es comprobable, desde lo más alto del cerro San Cristóbal donde aún allí no se puede delimitar a ojo humano el territorio construído...exceptuando la muralla montañosa.

Anónimo dijo...

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anais_21 dijo...

qué ilusa...son de blogger.com

Anónimo dijo...

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